La vida de San Pantaleón, el médico mártir, en el Día Mundial de la Salud

La vida de San Pantaleón, el médico mártir, en el Día Mundial de la Salud

Hoy es un día muy especial para todos: es el Día Mundial de la Salud, una fecha que se conmemora desde el año 1948 al crearse la Organización Mundial de la Salud. Esta celebración tan importante brinda la posibilidad para que las autoridades de los diferentes países centren su atención en asuntos vinculados con la salud de todos los seres humanos. Cada año se elige un tema de salud de importancia a nivel mundial con el objetivo de destacar un parea prioritaria de interés: este año es el turno de la Inocuidad de los alimentos.

Y yo, en este día especial, quiero contarles (o recordarles, para quienes ya la conocen) la historia de un santo íntimamente vinculado con la salud: San Pantaleón, un médico nacido en el territorio de la actual Turquía que fue decapitado por profesar su fe católica el 27 de julio del 305. Pantaleón (que en griego significa “el que se compadece de todos”) estudió medicina con el maestro Euphrosino y se desempeñó como médico del emperador Galerio Maximiano en Nicomedia. Al ser hijo de un pagano, se dejó llevar por un mundo alejado de la fe y cercano a las peores tentaciones. Su vida transcurrió por esos carriles hasta que conoció a Hermolaos, un cristiano que le guió por el buen camino y lo llevó a la Iglesia acercándolo “a la curación proveniente de lo más alto”. Así fue que Pantaleón empezó a poner sus conocimientos médicos al servicio de sus pacientes en nombre de Dios.

En el año 303, el emperador romano Diocleciano mandó a capturarlo, debido a su fe católica, y fue arrestado junto a Hermolaos y otros cristianos. El emperador le dio la posibilidad de salvarse con la condición de que renunciara a su religión pero él se negó terminantemente y, como reafirmando esa decisión, realizó el milagro de curar a una persona paralítica. Como castigo, Pantaleón murió decapitado junto a sus compañeros. Esto sucedió el 27 de abril del 304, a sus 29 años de edad. Pero para sus victimarios, matarlo no resultó una tarea fácil. Trataron de hacerlo de seis maneras distintas: ahogándolo, con plomo fundido, arrojándolo a las fieras, con fuego, torturándolo y atravesándolo con una espada. El cuerpo de Pantaleón resistió a todos estos vejámenes y finalmente permitió que lo decapitaran, y entonces sucedió un inesperado milagro: de su cuerpo en vez de sangre salió leche, y el árbol de olivo que había sido testigo del martirio floreció al instante. Desde entonces, los cristianos toman a San Pantaleón como un ejemplo de santidad, ya que murió en nombre de Cristo.

¡Recordemos a San Pantaleón con admiración y respeto en este Día Mundial de la Salud! ¡Y también a todos los médicos que día a día se esfuerzan para mejorar la vida de los demás!

COMENTARIOS