La historia de San Cayetano, el santo del pan y el trabajo

La historia de San Cayetano, el santo del pan y el trabajo

Mi gente: estamos en las vísperas de un día muy importante para todos nosotros: el Día del Trabajador, una fecha que se celebra en muchos países alrededor del mundo. Mañana, 1 de mayo, se reivindica y se recuerda a los Mártires de Chicago, un grupo de trabajadores que fueron ejecutados en dicha ciudad de los Estados Unidos por participar en una serie de protestas para conseguir una jornada laboral de ocho horas.

Creo que una buena manera de homenajear a aquellos mártires desde mi blog es recordar a San Cayetano, el santo del pan y el trabajo para todos los católicos. Cayetano es el gran protector de todos los que buscan trabajo y éxito en sus emprendimientos. Cayetano nació en Venecia, Italia, en1480, pasó su vida distribuyendo sus riquezas y haciendo caridad con los más necesitados. Perteneció a una ilustre familia  que lo consagró a Jesús antes de nacer, por eso se llama Cayetano de Santa María. Falleció el 7 de agosto de 1547 y fue canonizado por el  Papa Clemente X en 1670, luego de examinar numerosos milagros.

En su estampa se lo ve con el niño Jesús en brazos, una vara de lino, símbolo de fuerza; y una espiga de trigo, símbolo de pan y trabajo que se pide a Dios por su intercesión. En el final de su vida, estando enfermo, su médico le ordenó dormir en una cama blanda, y Cayetano le responde: “Mi salvador murió en la cruz; dejadme pues, morir también sobre un madero”.

A continuación quiero compartir con ustedes el Himno a San Cayetano

 

Padre glorioso, San Cayetano

traigo en mis manos mi corazón,

con la esperanza y la confianza

abro mi alma con mi oración.

 

San Cayetano danos la paz

danos trabajo, danos el pan.

Siempre vivamos en alegría

en la justicia y en el amor.

 

Cuando en mi alma sienta tristeza,

cuando mi alma sienta dolor,

dame paciencia, dame tu fuerza,

ayúdame mi protector.

 

Muéstrame siempre, San Cayetano,

al Niño Dios, mi Salvador,

que en su mirada vea el amor

y en sus bracitos, paz y unión.

 

Siempre tú fuiste, San Cayetano,

desde el cielo, mi protector,

no me olvides en esta vida,

dame siempre tu bendición.

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